REFLEXIONES
Carlos
A. Soto Vásquez 20/10/2012
¿Acaso los peruanos, somos los mejores
ejemplares humanos? ¡NO! Somos simples mortales que como nación, somos
afortunados de contar con gran volumen de recursos naturales, los que son motivo
de envidia de las naciones vecinas; sin embargo, ¡No sabemos aprovecharlos
correctamente!
¿Por qué decimos esto? Pues, no hemos
desarrollado, ¡Ninguna tecnología! Lógicamente, para ofrecer esos recursos con
el valor agregado que permita mostrar el nivel de desarrollo alcanzado.
Algo más, solo ofertamos materia
bruta, y claro está, eso no beneficia a todos. Sólo beneficia a las empresas
mineras, que por lo general solo son extractoras y comercializadoras, las que
pertenecen a su grupo de poder. En éste contexto, a pesar de los impuestos, los
tributos, regalías y otros que el estado cobra, ¿Llega ese beneficio a todos
los peruanos? ¡No! Es por ello que se producen reclamos, marchas, protestas y
sirve esa situación de caldo de cultivo para grupúsculos extremistas, los que
utilizan la miseria y el olvido estatal como pendón para sus fines violentistas
o para actos ilícitos. Los primeros, subversivos; los segundos,
narcotraficantes.
¿A qué se debe esta situación?
Lamentablemente, tenemos un “discursito” demagógico que siembra en las
conciencias humanas, “ILUSIONES DE COCAÍNA”. La evidencia está en las
siguientes expresiones: “… tenemos la mejor comida del mundo”, “somos un país
rico”, “tenemos la mejor economía de la región”, “con los cuatro fantásticos
clasificamos al mundial”, “somos muy inteligentes y creativos”, “el peruano es
muy ingenioso”, etc.
Todas estas expresiones, solo son
ilusiones, sueños y aspiraciones que no tienen su correlato en la realidad.
Tenemos que reconocer que es tan evidente que dentro del contexto histórico
mundial, existen estudios y tendencias doctrinales que explican muy bien estas
inconsistencias. Así tenemos, que el materialismo histórico, por ejemplo, nos
ha corrido el velo al destacar que la experiencia de vida determina el tipo de
pensamiento; en ese sentido, el encandilamiento a que somos sometidos hoy en
día, como resultado del persistente y obcecado idealismo pragmático, que
consiste en la determinación del pensamiento y el desarrollo de las capacidades
intelectuales, creativas y de ingenio; las que son por su praxis, las
engendradoras del aporte y soporte científico y tecnológico necesarios para la
calidad de vida humana.
Esto significa que, la determinación
de las capacidades de los peruanos, sólo son posibles si se tienen satisfechas
plenamente las necesidades básicas humanas. Estas necesidades son: trabajo,
alimento, salud, educación y vivienda. No poseerlas representa una gran
limitación.
¿En qué consiste esa limitación? Una
persona o una parte mayoritaria de la población, si no tiene trabajo, no tiene
ingresos económicos; al no tener ingresos económicos, no se alimenta
adecuadamente; si no se alimenta básicamente, su salud se va a deteriorar
fácilmente, o su rendimiento académico como
estudiante, será limitado; sin educación de calidad, la capacidad de
aportes, de ingenio y de creatividad, ¡Será muy limitada!
Además, si carece de vivienda
adecuada, con todos los servicios básicos, el habitat a que se exponen estas
personas, será de hacinamiento, de promiscuidad, proclive a actos violatorios
de la dignidad humana y a actos delictivos en general.
Como podemos observar, no es tan
simple el éxito o los logros, como alegremente se han manifestado. Pongamos un
ejemplo concreto que refleje lo que acabamos de explicar.
En cuanto al fútbol peruano, ¿Por qué
últimamente no se clasifica para los mundiales de fútbol? Considerando que es
sólo uno de los miles de asuntos por resolver en la sociedad peruana. El Perú, no se clasifica por:
- No
tenemos la alimentación básica y proporcional para afrontar el rigor y
exigencia deportiva.
- No
se tiene la formación y educación apropiadas que contribuyan al orden,
organización y disciplina personal de los deportistas.
- Ausencia
de valores (axiológicos) personales, familiares, nacionales que contribuyan
a la identidad socio-cultural-étnica-nacional de los deportistas.
Si continuamos reflexionando sobre
este ejemplo, descubriremos que más son las limitaciones que las oportunidades.
Así por el estilo, hay un sinnúmero de temas o asuntos por resolver; pero, si
realmente se desean superar todas sus limitaciones, va a tardar cuando menos cinco (05) generaciones,
claro está que iniciándolas ahora mismo. Para lograr, así resultados óptimos.
Necesitamos establecer políticas
nacionales intangibles, que sirvan de horizonte para preservar la nación
peruana; que mantenga una relación y desarrollo armónico, equilibrado,
equitativo y de promoción, así como de
desarrollo.
Esto, sólo es posible si se dejan de
lado apasionamientos mercantilistas o políticas avestruzianas, o más aún,
lineamientos políticos confrontacionales. Éstos son los que causan más estragos
en una sociedad.
Los apasionamientos mercantilistas, que solo mantienen posturas
febriles que catalogan como la salvación humana a nivel mundial, al neoliberalismo
económico. Esta corriente es la que engendra mayor ruptura social, por la
tendencia ególatra de sus implementadotes y seguidores.
Las políticas avestruzianas, quienes solo siguen la corriente y la
influencia mediática, impulsadas por la
coyuntura, haciendo caso omiso a las verdaderas necesidades nacionales.
Desarrollan políticas superficiales, de tapa huecos o de parches, generando un
embalsamiento de problemas socioeconómicos insolutos.
Los lineamientos de políticas confrontacionales, que son la agudización de contradicciones generadas por ideologías
extremistas, que solo contribuyen al desorden, caos, crisis y mayor sufrimiento
entre los más deprimidos económicamente.
La estabilidad económica y una justa
distribución de la riqueza, supone mejorar la calidad de vida. Esta calidad de
vida, es posible si se tiene buena alimentación, una salud garantizada, una
educación de primer nivel que asegure como producto mejores personas.
Éste es el reto que tenemos para erradicar las
ILUSIONES DE COCAÍNA.
http://facebook.com/carlosalberto.sotovasquez
No hay comentarios:
Publicar un comentario