REFLEXIONES
Carlos
A. Soto Vásquez 09//03/2013
Lo que ocurre en los últimos
25 años, que las generaciones comprendidas en éste período, se fortalecen con
las bondades de la tecnología; pero, adolecen de las taras de una educación,
que se arrastra por la hecatombe de una sociedad sumergida en una espiral de
violencia de todo calibre y de un reclamo permanente de sus derechos como
personas.
Los padres de familia entre
los 20 y 50 años, han fundado sus hogares o han tenido hijos bajo un período
social que se debatía entre las pugnas ideológicas del conservadorismo y la
revolución. Esa dicotomía les ha sido difícil digerir; considerando la
ambivalencia de lo que es el valor y los desvalores imperantes.
También hay que señalar el
cambio de pensamiento y de postura que se generó a partir de la caída del Muro
de Berlín, el fenómeno de la
Perestroika , la apertura a la inversión de capitales en
China. En suma, el surgimiento de la globalización.
En éste contexto, nuestros
niños, adolescentes y jóvenes, han sido deformados por pseudo-educadores,
quiénes no han tenido criterio alguno, para tomar con buen juicio el aporte
científico y tecnológico que la contemporaneidad a partir de la década de los
’80, ha venido ofreciendo al mundo. La cibernética, es un gran soporte
educativo, pero no es el único medio para fortalecer y llevar adelante el
aprendizaje y sobre todo la adquisición del conocimiento.
El enfoque y énfasis que se le
ha dado a la INSTRUCCIÓN ESCOLAR
y no a la EDUCACIÓN ,
ha consistido en una dependencia excesiva de las computadoras y del uso del
Internet. Este enfoque, ha generado el descuido y desatención prioritaria en
los niños de la lecto-escritura.
Pues, la falta de práctica de
lectura en las escuelas y en los hogares, ha devenido en que las generaciones
menores de 30 años, no tengan el hábito de la lectura, haciendo cada vez más
miserable su lenguaje y el uso de la terminología y sintaxis adecuada. Lo más
grave aún es, que si bien es cierto que durante las décadas del ’70 y ’80, la
mayor parte de los estudios universitarios, generaban “Profesionales de
separatas”. Desde la década del ’90 hasta el 2005 aproximadamente, han generado
“Profesionales de fotocopias”. Pero, es a partir del 2006 hasta nuestros días
que se han generado en Educación Superior, “Maestrías y Doctorados de links,
USB y CDs., entre otros. Esto sin dudas nos hace prever que el futuro del Perú
será catastrófico, por la calidad
paupérrima de profesionales, y con razón, considerando la endeble y limítrofe capacidad de estos
doctorcillos para realizar análisis e interpretaciones coherentes y
constructivas de su entorno y la realidad en su
conjunto. A lo sumo a lo que pueden aspirar a realizar más o menos bien,
es desarrollar su capacidad de agentes de ventas, en la hoy llamada
mercadotecnia.
¿A qué viene este rollo? A que
los llamados Doctores, Maestros, Profesionales y Técnicos de los organismos
públicos, como es el caso del JNE, la
ONPE y otras “insignes instituciones privadas”, así como
“eximios” políticos señalan el actual proceso contra la gestión de la Sra. Susana Villarán,
como “Revocatoria”. Lo correcto es la REVOCACIÓN , como lo indica el numeral 17 del Art.
2º de la Constitución
Política del Perú.
Revocación es un término
compuesto por dos acepciones de origen latino. RE, es una preposición que
significa retroceso, oposición. VOCARE, que se refiere a proposición, llamado,
misión, ser convocado, o también ser llamado; es por ello que se alude con
frecuencia que Vocación es la inclinación o la tendencia que se tiene por
alguna actividad, tarea, misión, ocupación o profesión.
Cuando se propuso la REVOCACIÓN como derecho
a exigir que las autoridades elegidas, que no han con la misión o
responsabilidad encomendada y asumida, sean destituidas de sus cargos. Se hizo
en referencia a la presunción o cuestionamientos de actos que lindan con
delitos funcionales; entre ellos se pueden anotar el dolo, la malversación de
fondos, el peculado, la anticonstitucionalidad, el autoritarismo, la asociación
ilícita para delinquir, el nepotismo; es decir, asuntos que linden con la destrucción o el desvío
del ejercicio democrático.
Es una lástima que los
llamados “juristas”, “profesionales y técnicos” muy calificados que dirigen y
laboran en el JNE y en la ONPE ,
no hayan tenido el más mínimo criterio de establecer los alcances, limitaciones
y procedimientos a seguir en una REVOCACIÓN.
Como es usual en éste país,
primero tiene que haber muertos, heridos, explosiones, desastres para
reaccionar. ¡No se previene nada!
No existe democracia, si ésta
no prevé los riesgos y peligros que pueden destruirla. No se puede catalogar de
ejercicio democrático una regla de juego
o norma en vigencia, que despilfarra irresponsablemente recursos de
todos los peruanos, considerando que no existe precisión en las normas. Lo
lamentable es que sólo cuando se ha presentado este modelo y procedimiento en
lima, la reacción ha sido generalizada.
Una sociedad no es
democrática, si no tiene principios y procedimientos claros, que fortalezcan a
ella y al bien público. El Perú, en este sentido está muy lejos de ser una
auténtica democracia. Lo sostengo, porque he sido testigo directo, de la manera
en que se manejan, los procedimientos eleccionarios internos de las
organizaciones políticas, los procedimientos de inscripción de las
organizaciones políticas ante el JNE y de cómo se favorecen y se allanan dichos
procedimientos para aquellas organizaciones políticas “afines”; pero, también,
cómo se obstaculizan las inscripciones de aquellas organizaciones políticas que
son “molestas” o “incómodas”, o no son de su simpatía. Esa es la dinámica que
se ha venido ejecutando siempre, y con mayor razón en éstos últimos 25 años por
el JNE.
¿Pruebas? Basta saber sólo
cómo “Fuerza 2011” ,
se apropia con el aval del JNE, de la razón social y política “Fuerza Popular”. Los entretelones para dicho cambio
se manejaron como solía ocurrir cualquier trámite administrativo en el sector
público, durante la década de los ’90.
Otro, ¿Cómo y por qué se
aceleró la Revocación
en Lima? ¿Es admirable con qué celeridad ha actuado el JNE? ¿Qué oscuros intereses
se pusieron en la mesa para acelerar la fecha de Revocación? ¿Se tuvo claridad
y precisión para saber el porcentaje de la cantidad de firmas que eran
necesarias para admitir a consulta popular la revocación pertinente en el caso
de Lima, considerando que se tiene más de 6 millones de electores? ¿Por qué se
admitieron los planillones de firmas fuera del tiempo previsto? Por ser la
situación de Lima “especial”, ¿Era inteligente y pertinente acelerar la fecha
de la consulta popular o era necesario preparar con tiempo y sabiduría dicho
proceso?
A todas luces, encontramos que
los miembros del JNE ayer y hoy, no merecen nuestra consideración y aprecio,
por ser sólo cómplices del deterioro de nuestra endeble democracia, haciéndola
patinar, con procedimientos no claros, precisos y correctos; además de ser
cómplices del gasto que le genera a la nación peruana un proceso que tiene que
pagarlo todo el pueblo peruano, para mantener la majadería de los revocadores y
la ineptitud de los miembros del JNE.
No sólo basta hacer
declaraciones, señalando que se se trata de
un ejercicio y derecho
democrático o que se “es demócrata”. Es sumamente importante demostrarlo en la
práctica. En eso el JNE, ha demostrado no ser una institución democrática, por
sus miembros y sus decisiones; en todo caso, ha demostrado ser más bien una
institución autocrática.
La última “perla” del JNE, es
al ser solicitados de un pronunciamiento formal e información calificada del
número de votos válidos para la
Revocación de la
Alcaldesa de Lima; han esgrimido una respuesta, cobarde e
impropia de quiénes se supone tienen autoridad. Los ignorantes y limítrofes,
tienen más coraje para afrontar con hidalguía los retos, cuestión que los
miembros del JNE, no tienen.
A futuro, para seleccionar a
los miembros que integren el JNE, deben ser evaluados prioritariamente en su
praxis vital y como un elemento adicional sus méritos profesionales, en ese
orden y no lo contrario.
Como es de suponer, la
respuesta que el JNE debe dar a los requerimientos de un grupo de ciudadanos,
obligatoriamente tiene que hacerlo. En su afán de enfocar su respuesta mediante
un formalismo “legalista”, ha demostrado su intolerancia ideológica. Para nadie
es un secreto, la opción ideológica de la Alcaldesa , lo lamentable para ella que eso será
en éste proceso, ‘SU PECADO!
Como ven, por todos lados hace
agua la sociedad peruana. Ella sigue la corriente, práctica y procedimientos
establecidos en el coloniaje. De ellos no se ha desprendido y evolucionado. A
pesar del tiempo transcurrido, el uso de equipos y tecnología actual, el
pensamiento y la ideología no ha evolucionado, sigue siendo servil y en
ocasiones esclavista.
Esto nos
indica, que la ¡Sociedad Peruana no es democrática!
