jueves, 21 de marzo de 2013

Revocación o Vocación


REFLEXIONES
Carlos A. Soto Vásquez 09//03/2013
La Dra. Martha Hildebrandt, es una incansable mujer que siempre está corrigiendo el uso de términos y construcciones gramaticales; sin embargo, son muy pocos o casi nadie le presta atención a sus recomendaciones.
Lo que ocurre en los últimos 25 años, que las generaciones comprendidas en éste período, se fortalecen con las bondades de la tecnología; pero, adolecen de las taras de una educación, que se arrastra por la hecatombe de una sociedad sumergida en una espiral de violencia de todo calibre y de un reclamo permanente de sus derechos como personas.
Los padres de familia entre los 20 y 50 años, han fundado sus hogares o han tenido hijos bajo un período social que se debatía entre las pugnas ideológicas del conservadorismo y la revolución. Esa dicotomía les ha sido difícil digerir; considerando la ambivalencia de lo que es el valor y los desvalores imperantes.
También hay que señalar el cambio de pensamiento y de postura que se generó a partir de la caída del Muro de Berlín, el fenómeno de la Perestroika, la apertura a la inversión de capitales en China. En suma, el surgimiento de la globalización.
En éste contexto, nuestros niños, adolescentes y jóvenes, han sido deformados por pseudo-educadores, quiénes no han tenido criterio alguno, para tomar con buen juicio el aporte científico y tecnológico que la contemporaneidad a partir de la década de los ’80, ha venido ofreciendo al mundo. La cibernética, es un gran soporte educativo, pero no es el único medio para fortalecer y llevar adelante el aprendizaje y sobre todo la adquisición del conocimiento.
El enfoque y énfasis que se le ha dado a la INSTRUCCIÓN ESCOLAR y no a la EDUCACIÓN, ha consistido en una dependencia excesiva de las computadoras y del uso del Internet. Este enfoque, ha generado el descuido y desatención prioritaria en los niños de la lecto-escritura.
Pues, la falta de práctica de lectura en las escuelas y en los hogares, ha devenido en que las generaciones menores de 30 años, no tengan el hábito de la lectura, haciendo cada vez más miserable su lenguaje y el uso de la terminología y sintaxis adecuada. Lo más grave aún es, que si bien es cierto que durante las décadas del ’70 y ’80, la mayor parte de los estudios universitarios, generaban “Profesionales de separatas”. Desde la década del ’90 hasta el 2005 aproximadamente, han generado “Profesionales de fotocopias”. Pero, es a partir del 2006 hasta nuestros días que se han generado en Educación Superior, “Maestrías y Doctorados de links, USB y CDs., entre otros. Esto sin dudas nos hace prever que el futuro del Perú será catastrófico,  por la calidad paupérrima de profesionales, y con razón, considerando la  endeble y limítrofe capacidad de estos doctorcillos para realizar análisis e interpretaciones coherentes y constructivas de su entorno y la realidad en su  conjunto. A lo sumo a lo que pueden aspirar a realizar más o menos bien, es desarrollar su capacidad de agentes de ventas, en la hoy llamada mercadotecnia.
¿A qué viene este rollo? A que los llamados Doctores, Maestros, Profesionales y Técnicos de los organismos públicos, como es el caso del JNE, la ONPE y otras “insignes instituciones privadas”, así como “eximios” políticos señalan el actual proceso contra la gestión de la Sra. Susana Villarán, como “Revocatoria”. Lo correcto es la REVOCACIÓN, como lo indica el numeral 17 del Art. 2º de la Constitución Política del Perú.
Revocación es un término compuesto por dos acepciones de origen latino. RE, es una preposición que significa retroceso, oposición. VOCARE, que se refiere a proposición, llamado, misión, ser convocado, o también ser llamado; es por ello que se alude con frecuencia que Vocación es la inclinación o la tendencia que se tiene por alguna actividad, tarea, misión, ocupación o profesión.
Cuando se propuso la REVOCACIÓN como derecho a exigir que las autoridades elegidas, que no han con la misión o responsabilidad encomendada y asumida, sean destituidas de sus cargos. Se hizo en referencia a la presunción o cuestionamientos de actos que lindan con delitos funcionales; entre ellos se pueden anotar el dolo, la malversación de fondos, el peculado, la anticonstitucionalidad, el autoritarismo, la asociación ilícita para delinquir, el nepotismo; es decir, asuntos  que linden con la destrucción o el desvío del  ejercicio democrático.
Es una lástima que los llamados “juristas”, “profesionales y técnicos” muy calificados que dirigen y laboran en el JNE y en la ONPE, no hayan tenido el más mínimo criterio de establecer los alcances, limitaciones y procedimientos a seguir en una REVOCACIÓN.
Como es usual en éste país, primero tiene que haber muertos, heridos, explosiones, desastres para reaccionar. ¡No se previene nada!
No existe democracia, si ésta no prevé los riesgos y peligros que pueden destruirla. No se puede catalogar de ejercicio democrático una regla de juego  o norma en vigencia, que despilfarra irresponsablemente recursos de todos los peruanos, considerando que no existe precisión en las normas. Lo lamentable es que sólo cuando se ha presentado este modelo y procedimiento en lima, la reacción ha sido generalizada.
Una sociedad no es democrática, si no tiene principios y procedimientos claros, que fortalezcan a ella y al bien público. El Perú, en este sentido está muy lejos de ser una auténtica democracia. Lo sostengo, porque he sido testigo directo, de la manera en que se manejan, los procedimientos eleccionarios internos de las organizaciones políticas, los procedimientos de inscripción de las organizaciones políticas ante el JNE y de cómo se favorecen y se allanan dichos procedimientos para aquellas organizaciones políticas “afines”; pero, también, cómo se obstaculizan las inscripciones de aquellas organizaciones políticas que son “molestas” o “incómodas”, o no son de su simpatía. Esa es la dinámica que se ha venido ejecutando siempre, y con mayor razón en éstos últimos 25 años por el JNE.
¿Pruebas? Basta saber sólo cómo “Fuerza 2011”, se apropia con el aval del JNE, de la razón social y política “Fuerza  Popular”. Los entretelones para dicho cambio se manejaron como solía ocurrir cualquier trámite administrativo en el sector público, durante la década de los ’90.
Otro, ¿Cómo y por qué se aceleró la Revocación en Lima? ¿Es admirable con qué celeridad ha actuado el JNE? ¿Qué oscuros intereses se pusieron en la mesa para acelerar la fecha de Revocación? ¿Se tuvo claridad y precisión para saber el porcentaje de la cantidad de firmas que eran necesarias para admitir a consulta popular la revocación pertinente en el caso de Lima, considerando que se tiene más de 6 millones de electores? ¿Por qué se admitieron los planillones de firmas fuera del tiempo previsto? Por ser la situación de Lima “especial”, ¿Era inteligente y pertinente acelerar la fecha de la consulta popular o era necesario preparar con tiempo y sabiduría dicho proceso?
A todas luces, encontramos que los miembros del JNE ayer y hoy, no merecen nuestra consideración y aprecio, por ser sólo cómplices del deterioro de nuestra endeble democracia, haciéndola patinar, con procedimientos no claros, precisos y correctos; además de ser cómplices del gasto que le genera a la nación peruana un proceso que tiene que pagarlo todo el pueblo peruano, para mantener la majadería de los revocadores y la ineptitud de los  miembros del JNE.
No sólo basta hacer declaraciones, señalando que se se trata de  un ejercicio y  derecho democrático o que se “es demócrata”. Es sumamente importante demostrarlo en la práctica. En eso el JNE, ha demostrado no ser una institución democrática, por sus miembros y sus decisiones; en todo caso, ha demostrado ser más bien una institución autocrática.
La última “perla” del JNE, es al ser solicitados de un pronunciamiento formal e información calificada del número de votos válidos para la Revocación de la Alcaldesa de Lima; han esgrimido una respuesta, cobarde e impropia de quiénes se supone tienen autoridad. Los ignorantes y limítrofes, tienen más coraje para afrontar con hidalguía los retos, cuestión que los miembros del JNE, no tienen.
A futuro, para seleccionar a los miembros que integren el JNE, deben ser evaluados prioritariamente en su praxis vital y como un elemento adicional sus méritos profesionales, en ese orden y no lo contrario.
Como es de suponer, la respuesta que el JNE debe dar a los requerimientos de un grupo de ciudadanos, obligatoriamente tiene que hacerlo. En su afán de enfocar su respuesta mediante un formalismo “legalista”, ha demostrado su intolerancia ideológica. Para nadie es un secreto, la opción ideológica de la Alcaldesa, lo lamentable para ella que eso será en éste proceso, ‘SU PECADO!
Como ven, por todos lados hace agua la sociedad peruana. Ella sigue la corriente, práctica y procedimientos establecidos en el coloniaje. De ellos no se ha desprendido y evolucionado. A pesar del tiempo transcurrido, el uso de equipos y tecnología actual, el pensamiento y la ideología no ha evolucionado, sigue siendo servil y en ocasiones esclavista.
Esto nos indica, que la ¡Sociedad Peruana no es democrática!

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