REFLEXIONES
Carlos
A. Soto Vásquez 04/01/2013
Tenemos un dicho popular que viene
bien en los actuales momentos políticos: “El pez grande se come al pez chico”.
Ésta expresión refleja bien la situación sociopolítica del Perú, especialmente
los que enfrenta hoy Lima.
Desde que inició su gestión la
Alcaldesa Susana Villarán, se la tenían jurada la vendetta, los integrantes de
Solidaridad Nacional, porque por primera vez se iniciaba una auténtica
investigación y evaluación de la gestión precedente, dado que existían indicios
de actos de corrupción, como el Caso Comunicore y otros como la sobrevaluación
del Corredor del Metropolitano –tema que no quiso precisar Fabiola Morales el
08/01/2013. Entrevista en Frecuencia Latina-, el descontrol de ejecución de
obra, tales como la supervisión y control del mismo por el órgano del Estado
autorizado, considerando los antecedentes de malos manejos de Luis Castañeda
Lossio en el IPSS. La derecha perdedora en las elecciones municipales, tenía
que buscar las formas y el momento para establecer el mecanismo que les permita
silenciar y ocultar el dolo, la malversación de fondos, el peculado y otros
ilícitos legales que han sido manejados en la gestión Castañeda. Los peces
grandes están en SN y la ENC (Estructura Nacional de Corrupción).
Aunque se trate de ocultar los
ilícitos y los malos manejos de la gestión Castañeda, tenemos que señalar que
aunque haya realizado un sinnúmero de
obras, ello no le faculta y le otorga el derecho para sobrevaluar las
obras en beneficio personal y de sus allegados o personas jurídicas
beneficiadas en dichos proyectos de inversión; porque el resultado que el
poblador común de Lima y del Perú no ha tomado en cuenta es, que todos estos
proyectos han sido financiados con recursos del Banco Mundial, el que todos los
ciudadanos nos vemos comprometidos a pagar -aún nuestros descendientes-, y no
es tan simple aprobar aquella frase ingenua y cándida de ”no importa que robe,
pero que se vean obras”. Dicho robo, lo tendremos que pagar todos los peruanos.
Cualquier excusa, hecho, acción,
incidente o cambio climático se lo han atribuido a la Alcaldesa Villarán. Si se
salió el mar o si aumentó el caudal del Río Rímac, si hubo mala planificación
en la PNP, etc. Lo repudiable es que la
prensa no tiene la madurez y la solvencia moral, como tampoco la equidad y
ecuanimidad para abordar la gestión de la Alcaldesa; se ha encargado, por el
contrario, a través de titulares sensacionalistas y mercantilistas, de ir
minando la mente de los limeños con escándalos, mentiras supuestos,
interpretaciones antojadizas, las que han disfrazado con el argumento: “el
pueblo debe estar informado” o “el pueblo quiere saber”; respecto a la primera
expresión, es válida, pero con la verdad y con la certeza, más no con
supuestos, presunciones, interpretaciones o condicionales, que tienen solo
maquinaciones tendenciosas; en cuanto a la segunda se le atribuye al pueblo
algo que no ha solicitado. Los
periodistas no son el pueblo. ¡Son una minúscula parte del pueblo! Su ventaja
es que tienen acceso a los medios de comunicación masiva.
El Domingo 04/01/2013, en el Diario El
Comercio, Federico Salazar, emite su opinión acerca del posible asesor para la
Campaña por el NO a la Revocatoria, y entre sus insinuaciones tendenciosas
propias de quien llegó a la TV o a un diario, “por ser hijito de papá” y no por
sus méritos personales como lo han hecho otros tantos comunicadores sociales.
En su escrito, pareciera querer demostrar
que tiene la verdad absoluta en su pluma y en su verbo, al solicitar
“transparencia de la procedencia de los fondos” de dicha campaña. Cuando se
tiene ética –y dudo que la tenga Salazar-, exigimos por justicia que las dos
partes sean transparentes y como rigor se impone, que más bien se le exija a
los revocadores precisiones en las razones para tal pedido y sobre las fuentes
de financiación. Esto revelaría a ciencia cierta las intenciones, los motivos y
los involucrados, que sin dudas se verían comprometidos todos los cuestionados
de la gestión anterior.
Para los ciudadanos serios,
responsables y con madurez, no podemos caer en la ingenuidad o candidez de que
el ciudadano Salazar, sólo está pidiendo transparencia. Como diría Hernán
Vidaurre en una de sus imitaciones, “ese no es así”. Pues, hasta ahora no se
conoce ROBO o ACTO ILÍCITO en la gestión de la Villarán; al contrario, la cuestión es que las
gestiones de Luis Castañeda Lossio, estuvieron siempre ensombrecidas y
cuestionadas, como la presunción de actos dolosos en la década del ’70 en el
IPSS y la situación complicada con lo del Comunicore, en su reciente gestión.
Sin lugar a dudas, éste sí sabe cubrir y maquillar sus delitos.
¡Está demostrado! La derecha, a la que
representa Castañeda Lossio, tiene esta vieja práctica, para ello ha normado
maquiavélica y calculadoramente, así como ha legislado a favor de sus
intereses, de manera que legalmente roban y depredan al país, sin que la
población en general pueda decir nada y
en elfuelo judicial siempre salgan bien librados.
Si deseamos transparencia, tenemos la
obligación de EXIGIRLE a MARCO TULIO GUTIERREZ, presente la fuente de
financiamiento de la recolección de firmas, las pintas y los alquileres de
locales para la Campaña por el si.
Es importante señalar al respecto que
la Ley NO ORDENA la obligación de dar a conocer las fuentes de financiamiento
en los procesos de revocatoria. Así es que, “¿Por qué tanto alboroto? Si el
gallinero está tranquilo”, “Porqué tanto brinco si el suelo está parejo”.
No es un secreto a voces que la
estrategia de organizaciones políticas, tales como AP, PPC, APGC, SN, FUERZA
2011, PAP, entre otras, si bien no desean
exponerse abiertamente a la censura popular, sólo esgrimen sus puyazos a
través de agrios o ácidos comentarios de la gestión de la Villarán o de Humala.
¿Cuál es el propósito? Impedir por
cualquier medio, que sus gestiones sean
exitosas. ¿Por qué? Para que en las próximas elecciones se puedan destacar
los fallos y mostrarse como los “salvadores” o los “demócratas”. A estos, NO
LES INTERESA EL PAÍS, SÓLO SUS INTERESES PERSONALES Y DE GRUPO, esto ha sido
tan, pero tan visible con la actitud de los Congresistas respecto a sus
honorarios. Para ello utilizan el estribillo “garantizamos la gobernabilidad”,
pero sus acciones y prácticas son totalmente contrarias a lo que predican. La
evidencia está en que no fiscalizan como corresponde, sino más bien se enlistan
con los depredadores y demoledores del orden nacional.
Desafortunadamente, tenemos tantas
normas, dispositivos legales,
procedimientos, reglamentaciones… ¡Hasta para caminar! Pero, no
tenemos calidad humana. Las normas y
procedimientos existen en todos los aspectos y como es el caso en asuntos
políticos y de participación ciudadana, lamentablemente ha sido un boomerang
aquella iniciativa de las organizaciones progresistas que impulsó la
revocatoria, dado que ahora ellos mismos son víctimas de su propia propuesta de
control político.
Todo esto ocurre porque se norman las
acciones y la vida ciudadana, pero no se educa. La mayoría de peruanos, aunque
sea difícil admitirlo, es ignorante de sus derechos y responsabilidades; por lo
general desconoce los dispositivos legales totalmente o ignorar los alcances de
lo normado. Por ello en ocasiones reclama o defiende lo irreclamable o
indefendible. Esta situación de Lima y del país, nos demuestra que no existe
conciencia ciudadana en la aplicación de procedimientos y reclamo de derechos.
Tal como están hoy en día la
normatividad y dispositivos legales, pueden ser piedras en el zapato para el
orden democrático, considerando la endeble democracia que se tiene, porque aún
subsisten ideologías totalitarias como las del MOVADEF y fascista
(dictatoriales) como las de FUERZA 2011 (Hoy Fuerza Popular). Los fantasmas de
la violencia subversiva y del gobierno del Fujimorismo contaminado en extremo
de corrupción y de antidemocracia, están aún frescos en la memoria de los
peruanos. Ahora bien, si se revoca a Susana Villarán, mañana se revocan a los congresistas, al Presidente
de la República y a toda autoridad.
En ese contexto, nadie podrá gobernar,
porque su período y durabilidad en el cargo sería muy corto; pues, una vez
juramentado, casi de inmediato está siendo cuestionado por cuestiones
simplonas, irrelevantes e inútiles; esto puede acarrear vicios y delitos
constantes, en donde el país verdaderamente caería en la ingobernabilidad.
Por lo dicho, es importante que se
adopten medidas sólidas y consistentes, con el concurso y aporte de todos los
sectores, estamentos, agrupaciones, organizaciones públicas, privadas y
vecinales o populares, de manera, de que no se trata sólo de defender a la
Alcaldesa Susana Villarán, sino de defender el orden democrático y el total
rechazo y repudio a todo intento de anarquía nacional, que históricamente es
una práctica y consigna de la derecha nacional.
Es tiempo de análisis,
¿Cuáles son las verdaderas intenciones de la agrupación de Marco Tulio
Gutiérrez? ¿Será defender los intereses de Lima o defender el dolo y los actos
ilícitos de Solidaridad Nacional en el Municipio de Lima Metropolitana?
La expresión de Marco
Tulio: “Por ser mentirosa”, ¿Es suficiente ese argumento para revocar,
ocasionando pérdidas millonarias a la nación? ¿Acaso no ha sido suficiente el
robo descarado a la ciudad de Lima, con la sobrevaluación del Corredor del
Metropolitano, que encima se le quiere ocasionar un gasto adicional a Lima y al
país con todo el proceso de revocatoria y la paralización de gestión por obras
sin culminar?
Propongo una cuestión
importante: Si los resultados favorecen al sostenimiento del orden democrático,
donde el NO A LA REVOCATORIA se impone, la Cuenta del Gasto ocasionado, se le
facture a la organización de Marco Tulio Gutiérrez y a todos sus allegados. Ya
es tiempo de dejar de ser permisivos y contemplativos en el Perú, tomando en
cuenta que todo aquél que quiere difama, ocasiona o genera paros y reclamos,
sin la sanción correspondiente de los perjuicios ocasionados, que al final, todos
los peruanos tenemos que pagar a mediano y largo plazo, lo que es generador de
la deuda externa.
Hagamos una seria
reflexión y decidamos el futuro no sólo de Lima, sino del Perú.
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