En el afán de elegir una profesión acorde con la vocación que se tiene, me permito señalar una pequeña reflexión, acerca de esa noble y delicada tarea de elegir una profesión, que determine el sello distintivo de la vida futura de los jóvenes que desean construirse un futuro. Este futuro, debe estar marcado por una serie de valores que sean el germen de una sociedad sin atisbos de corruptelas y de malos y peores procedimientos, los que son atentatorios contra la dignidad humana y en perjuicio del Estado. Por ese motivo, anoto algunas líneas a manera de reflexión y evaluación.
Los delincuentes más grandes de todas las sociedades son los abogados y los secuaces más solidarios con ellos son los periodistas. ¿Las razones? Los primeros se prestan NO A LA DEFENSA Y EL CULTIVO DE LA JUSTICIA, sino AL NEGOCIO, AL ARREGLO Y LA DEFENSA DE LA INJUSTICIA; son la peor escoria de la naturaleza humana, porque se hipotecan al mejor postor, son los causantes de las desgracias que existen en el mundo de hoy; gracias a estos personajes muchos se han hecho ricos en desmedro de las grandes mayorías y de los pobres y miserables del mundo.
Los segundos, se han encargado solo de ser siervos útiles de los grupos de poder, careciendo de personalidad, porque le deben el “puestito” de trabajo a dichos grupos económicos; además, a mérito de tener acceso a los medios de comunicación, se atribuyen representación de “toda la gente”, que nadie les ha dado; es una presunción que no se les ha entregado y nadie en su sano juicio les otorgaría les represente, conociendo la trayectoria de la mayoría de ellos. Estos personajes, HAN DEJADO EN ENTREDICHO LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA LIBERTAD DE PRENSA, con sus epítetos y sus “investigaciones” direccionadas que solo benefician a determinados grupos de poder.
Veamos, las evidencias más notorias las tenemos en las Cortes Judiciales del Perú; pues, hasta ahora, han pasado innumerables lustros en donde se han llenado la boca de “planteamientos de reorganización” y la corrupción sigue y continúa ahí; de tal manera que es la “peste” del pasado, el “cáncer” del siglo pasado y el “sida” del presente. Lamentablemente, el error más craso cometido por la ciudadanía, es haber permitido la existencia de “Colegios Profesionales” tales como el “Colegio de Abogados”, que sólo es un mecanismo que sirve para proteger la impunidad y el delito, así como la corrupción de personajes siniestros como el conocido Vladimiro Montesinos, el más grande modelo de corrupción en el Perú durante la década de los ’90; otros “modelos” tenemos en los abogados de la defensa de el “cholo Payet”, del “loco David”, de Rosario Ponce, de Huamán Azcurra, quiénes DEFIENDEN LO INDEFENDIBLE, sembrando estrategias “muy legales”, pero así logren la libertad de sus defendidos, la realidad es que NO SON INOCENTES PALOMITAS, es una cuestión de ética; además, tenemos a los abogados que asumen la representación de la justicia en nombre del Estado, como el caso de la jueza Asunción Puma León, quiénes lejos de resolver con gran amplitud de criterio los casos que se les pone para el dictamen correspondiente, esperan resolver la justicia de acuerdo al “arreglo” que puedan establecer con las partes, y, así por el estilo. Para el caso peruano, tenemos que aproximadamente el 90% de las universidades, sean privadas y públicas, tienen incluida la especialidad del “Derecho y Ciencias Políticas”; esto nos indica la tendencia a cultivar como profesionales a personajes de deficiente calidad moral e inescrupulosos ejercicios de profesionalidad.
Otro signo evidente que lastima las retinas y los tímpanos, es el caso más intemperante que hoy, para disfrazar los entretelones del mecanismo de deterioro de imagen y honor de la ciudadanía, en las universidades se las conoce como “Ciencias de la Comunicación”, pero que sólo sirven para promover el escándalo y la huachafería; así como la difusión de “noticias” difamatorias, falsas, engañosas y tendenciosas; todas, que no se ajustan a la verdad, dejando entrever, que si algún ciudadano o personaje aludido por ”sus noticias” les entabla una querella, exigiéndole las pruebas y con legítimo derecho al respeto y el resarcimiento correspondiente; estos ”comunicadores” se escudan en la “libertad de prensa”. Son tan, pero tan CARADURAS que no entendieron que dicha libertad es un derecho de todos, pero debe ser utilizada responsablemente, cuestión que no ocurre así con los personajes actuales, tales como Jaime Althaus, quien fracciona los contenidos de manera tendenciosa y antiética; Aldo Mariátegui, quien tergiversa los contenidos de acuerdo a sus intereses mezquinos y elitistas; “Beto” Ortiz, quien ha demostrado incapacidad al hacer sus entrevistas cuando los entrevistados le responden con mayor y mejor criterio, denotando lasitud porque el libreto utilizado no le ha dado los resultados que deseaba imponer; Martha Meyer, quien ha demostrado su marcada orientación oligarca y burguesa, al decir de los marxistas, por defender al capital imperialista norteamericano, en desmedro de los intereses peruanos; Carlos Villarreal, quien emite comentarios tendenciosos y poco o nada ilustrados con conocimiento de causa y consecuencias de los mismos, al referirse a determinados acontecimientos de interés nacional, dejando entrever una notoria identificación con determinados grupos de poder o de intereses económicos; Magaly Medina, quien ha demostrado no poseer ningún escrúpulo ni solvencia moral al poner al aire situaciones, acontecimientos, experiencias y hechos de ciudadanos que carecen de valor cultural, de arte o de interés público, para solo distraer la atención de la población cuando se trata de enfrentar alguna decisión política nacional.
Estas dos muestras de profesiones que no contribuyen al mejor desenvolvimiento de la sociedad, porque han tergiversado la esencia y la responsabilidad de las mismas, nos hacen dudar de un futuro promisorio para el Perú, considerando la escasez o nula escala de valores entre las generaciones venideras.
Los delincuentes más grandes de todas las sociedades son los abogados y los secuaces más solidarios con ellos son los periodistas. ¿Las razones? Los primeros se prestan NO A LA DEFENSA Y EL CULTIVO DE LA JUSTICIA, sino AL NEGOCIO, AL ARREGLO Y LA DEFENSA DE LA INJUSTICIA; son la peor escoria de la naturaleza humana, porque se hipotecan al mejor postor, son los causantes de las desgracias que existen en el mundo de hoy; gracias a estos personajes muchos se han hecho ricos en desmedro de las grandes mayorías y de los pobres y miserables del mundo.
Los segundos, se han encargado solo de ser siervos útiles de los grupos de poder, careciendo de personalidad, porque le deben el “puestito” de trabajo a dichos grupos económicos; además, a mérito de tener acceso a los medios de comunicación, se atribuyen representación de “toda la gente”, que nadie les ha dado; es una presunción que no se les ha entregado y nadie en su sano juicio les otorgaría les represente, conociendo la trayectoria de la mayoría de ellos. Estos personajes, HAN DEJADO EN ENTREDICHO LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA LIBERTAD DE PRENSA, con sus epítetos y sus “investigaciones” direccionadas que solo benefician a determinados grupos de poder.
Veamos, las evidencias más notorias las tenemos en las Cortes Judiciales del Perú; pues, hasta ahora, han pasado innumerables lustros en donde se han llenado la boca de “planteamientos de reorganización” y la corrupción sigue y continúa ahí; de tal manera que es la “peste” del pasado, el “cáncer” del siglo pasado y el “sida” del presente. Lamentablemente, el error más craso cometido por la ciudadanía, es haber permitido la existencia de “Colegios Profesionales” tales como el “Colegio de Abogados”, que sólo es un mecanismo que sirve para proteger la impunidad y el delito, así como la corrupción de personajes siniestros como el conocido Vladimiro Montesinos, el más grande modelo de corrupción en el Perú durante la década de los ’90; otros “modelos” tenemos en los abogados de la defensa de el “cholo Payet”, del “loco David”, de Rosario Ponce, de Huamán Azcurra, quiénes DEFIENDEN LO INDEFENDIBLE, sembrando estrategias “muy legales”, pero así logren la libertad de sus defendidos, la realidad es que NO SON INOCENTES PALOMITAS, es una cuestión de ética; además, tenemos a los abogados que asumen la representación de la justicia en nombre del Estado, como el caso de la jueza Asunción Puma León, quiénes lejos de resolver con gran amplitud de criterio los casos que se les pone para el dictamen correspondiente, esperan resolver la justicia de acuerdo al “arreglo” que puedan establecer con las partes, y, así por el estilo. Para el caso peruano, tenemos que aproximadamente el 90% de las universidades, sean privadas y públicas, tienen incluida la especialidad del “Derecho y Ciencias Políticas”; esto nos indica la tendencia a cultivar como profesionales a personajes de deficiente calidad moral e inescrupulosos ejercicios de profesionalidad.
Otro signo evidente que lastima las retinas y los tímpanos, es el caso más intemperante que hoy, para disfrazar los entretelones del mecanismo de deterioro de imagen y honor de la ciudadanía, en las universidades se las conoce como “Ciencias de la Comunicación”, pero que sólo sirven para promover el escándalo y la huachafería; así como la difusión de “noticias” difamatorias, falsas, engañosas y tendenciosas; todas, que no se ajustan a la verdad, dejando entrever, que si algún ciudadano o personaje aludido por ”sus noticias” les entabla una querella, exigiéndole las pruebas y con legítimo derecho al respeto y el resarcimiento correspondiente; estos ”comunicadores” se escudan en la “libertad de prensa”. Son tan, pero tan CARADURAS que no entendieron que dicha libertad es un derecho de todos, pero debe ser utilizada responsablemente, cuestión que no ocurre así con los personajes actuales, tales como Jaime Althaus, quien fracciona los contenidos de manera tendenciosa y antiética; Aldo Mariátegui, quien tergiversa los contenidos de acuerdo a sus intereses mezquinos y elitistas; “Beto” Ortiz, quien ha demostrado incapacidad al hacer sus entrevistas cuando los entrevistados le responden con mayor y mejor criterio, denotando lasitud porque el libreto utilizado no le ha dado los resultados que deseaba imponer; Martha Meyer, quien ha demostrado su marcada orientación oligarca y burguesa, al decir de los marxistas, por defender al capital imperialista norteamericano, en desmedro de los intereses peruanos; Carlos Villarreal, quien emite comentarios tendenciosos y poco o nada ilustrados con conocimiento de causa y consecuencias de los mismos, al referirse a determinados acontecimientos de interés nacional, dejando entrever una notoria identificación con determinados grupos de poder o de intereses económicos; Magaly Medina, quien ha demostrado no poseer ningún escrúpulo ni solvencia moral al poner al aire situaciones, acontecimientos, experiencias y hechos de ciudadanos que carecen de valor cultural, de arte o de interés público, para solo distraer la atención de la población cuando se trata de enfrentar alguna decisión política nacional.
Estas dos muestras de profesiones que no contribuyen al mejor desenvolvimiento de la sociedad, porque han tergiversado la esencia y la responsabilidad de las mismas, nos hacen dudar de un futuro promisorio para el Perú, considerando la escasez o nula escala de valores entre las generaciones venideras.
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